Provincia Bolivia - Perú

Congregación del Santísimo Redentor

Misioneros Redentoristas: Provincia Bolivia – Perú

Cada 16 de octubre, la Congregación del Santísimo Redentor celebra con profunda alegría y gratitud la memoria de San Gerardo María Mayela, uno de sus hijos más amados y modelo luminoso de vida consagrada. Su corta existencia —apenas 29 años— fue una verdadera ofrenda de amor a Cristo Redentor, marcada por la obediencia, la humildad y un ardor misionero que sigue inspirando a generaciones enteras de redentoristas y laicos.

El joven que transformó lo ordinario en santidad

Nacido en 1726 en Muro Lucano, Italia, San Gerardo creció en una familia sencilla y profundamente creyente. Desde niño mostró un deseo ardiente de servir a Dios y de vivir conforme al Evangelio. A pesar de las limitaciones económicas y de salud, su fe lo sostuvo siempre en el camino del servicio y la oración.

Cuando ingresó a la Congregación fundada por San Alfonso María de Ligorio, lo hizo con el mismo espíritu de entrega absoluta que caracterizó su vida: “Hacer la voluntad de Dios, nada más y nada menos”.

El hermano redentorista que evangelizó con su ejemplo

Aunque no fue sacerdote, Gerardo vivió su vocación con plenitud como hermano religioso, convirtiéndose en un testimonio vivo de la espiritualidad redentorista. Su misión era sencilla, pero profunda: servir en los oficios cotidianos, acompañar a los pobres, visitar enfermos y consolar a los que sufrían. Todo lo hacía con una alegría contagiosa y una confianza total en la misericordia divina.

Era conocido como “el santo de la obediencia” y “el hermano de los milagros”, por los numerosos signos de fe que acompañaron su vida. Su corazón compasivo y su amor a la Eucaristía lo convirtieron en un verdadero reflejo del Redentor.

Patrono de las madres, los niños y la confianza en Dios

San Gerardo es reconocido por la Iglesia como patrono de las madres, de los niños por nacer y de las embarazadas, debido a los muchos testimonios de protección y milagros concedidos por su intercesión. Su figura es un recordatorio permanente del valor de la vida y de la ternura de Dios que acompaña a sus hijos en todo momento.

Un modelo para los redentoristas de hoy

Para la Congregación Redentorista, San Gerardo es un ejemplo de fidelidad, sencillez y pasión por el Evangelio. Su vida invita a todos —religiosos, religiosas y laicos— a vivir con alegría la misión de anunciar la abundante redención de Cristo a los más pobres y abandonados.

En una época marcada por la prisa y la indiferencia, su testimonio nos recuerda que la santidad se construye en lo cotidiano: en el servicio silencioso, la oración confiada y el amor sin medida.

Una llamada a renovar nuestro compromiso misionero

Celebrar a San Gerardo es volver a las raíces del carisma redentorista: ser presencia viva del amor de Dios en medio del mundo. Es un llamado a comunicar esperanza, a servir con humildad y a confiar plenamente en la Providencia divina, como él lo hizo.

Que su ejemplo nos inspire a ser comunicadores de la misericordia de Cristo, sembradores de alegría y testigos de una fe que se hace vida.

San Gerardo María Mayela, intercede por nosotros y enséñanos a vivir con el corazón abierto al Redentor.