Roma, 6 de noviembre de 2025. — Cada año, la Familia Redentorista recuerda con gratitud y profunda devoción a los mártires redentoristas de Cuenca y Madrid, beatificados en 2013 y 2022, cuyo testimonio sigue siendo fuente de luz y esperanza para una Iglesia que busca renovar su fidelidad al Evangelio en medio de nuevos desafíos.
En palabras del padre Antonio Manuel Quesada Montoro, CSsR, vicepostulador de la causa, “es curioso que todos los redentoristas del siglo XX que han alcanzado la santidad lo hayan hecho como mártires”. Esta afirmación, más que un dato histórico, revela una dimensión espiritual: la entrega radical al amor de Cristo en medio de contextos adversos, donde la fe se convirtió en testimonio de vida y de esperanza.
Los 20 mártires redentoristas de España —6 en Cuenca, 2 en Valencia y 12 en Madrid— se suman a los 5 beatos greco-católicos de Ucrania y Eslovaquia beatificados por san Juan Pablo II, así como a los 30 redentoristas polacos asesinados durante la Segunda Guerra Mundial, aún en proceso de reconocimiento. Europa, inesperadamente, se convirtió en el escenario donde el carisma redentorista alcanzó su expresión más heroica.
Un carisma que se renueva en la entrega
El entonces Superior General, P. Michael Brehl, CSsR, subrayó en 2013 que durante los primeros dos siglos de la Congregación ningún redentorista había sido asesinado ni reconocido como mártir. Sin embargo, la historia cambió en el siglo XX: “San Alfonso soñaba con misioneros anunciando el Evangelio en tierras lejanas… Dudo que imaginara que los primeros mártires de su Congregación lo serían en España”.
Casi una década después, la beatificación de los mártires de Madrid volvió a renovar ese espíritu misionero. En esa ocasión, el P. Francisco Javier Caballero, CSsR, escribió:
“Celebrar el martirio de este pequeño grupo de redentoristas ha de suponer la renovación de nuestras formas, la apertura de nuestras comunidades y el acercamiento más sincero a la Palabra que sana y cambia”.
Sus palabras invitan a que el recuerdo de los mártires no quede en el pasado, sino que inspire una conversión permanente, un compromiso más profundo con la misión entre los pobres y abandonados.
Mártires de ayer y de hoy
En la homilía de acción de gracias por la beatificación, el Superior General, P. Rogério Gomes, CSsR, amplió la mirada:
“El martirio no es algo lejano. Hoy hay mártires del hambre, de la guerra, de la exclusión, del fundamentalismo, de los que luchan por la justicia y son perseguidos. Ellos también viven la pasión de Cristo”.
Recordar a los mártires redentoristas es, por tanto, una llamada a reconocer el rostro de Cristo sufriente en el mundo actual. Ellos no murieron solo por una idea o una institución, sino por fidelidad al Evangelio y por amor a los más pobres, en quienes vieron al Redentor vivo.
Una memoria que impulsa la misión
Hoy, la Familia Redentorista de Bolivia–Perú y de todo el mundo celebra su memoria con gratitud, reconociendo que su sacrificio sigue dando frutos de fe y esperanza. Su ejemplo invita a todos los consagrados, laicos y jóvenes a vivir con radicalidad su vocación, siendo testigos del amor de Cristo en una sociedad que, aunque distinta, sigue necesitando del mismo mensaje de redención.
Que su sangre derramada sea semilla de nuevas vocaciones, de comunidades más abiertas y solidarias, y de una Iglesia más fiel a la misión de “anunciar la abundante redención” a los pobres y abandonados del mundo.
“Los mártires redentoristas nos recuerdan que la fidelidad al Evangelio no se mide por el éxito, sino por el amor con que se entrega la vida.”
Fuente: Scala News.