Provincia Bolivia – Perú | Congregación del Santísimo Redentor
La VII Semana Alfonsiana continúa siendo un manantial de gracia, reflexión y fraternidad para la Provincia Bolivia – Perú. En este segundo día de nuestra jornada de reflexión, bajo el marco general «El Sacramento de la Reconciliación: Camino de reconciliación humana y espiritual desde una perspectiva interdisciplinar», la comunidad de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos se volvió a reunir para profundizar en el misterio del perdón divino y la naturaleza humana.
En esta oportunidad, la conferencia central llevó por título «El sacramento de la reconciliación desde la perspectiva de la psicología», magistralmente expuesta por el P. Adhemar Ventura, quien propuso un fecundo diálogo entre la teología sacramental y la psicología contemporánea, recordando que el ser humano debe ser comprendido siempre de manera integral: cuerpo, mente y espíritu.
Un Diálogo Necesario: Teología y Psicología al Servicio de la Persona
El P. Adhemar comenzó abordando la vivencia de la culpa, un elemento central en la experiencia del perdón:
- Desde la Teología: La culpa nace al tomar conciencia de haber quebrantado la relación con Dios, con los demás y con uno mismo. Lejos de ser una condena, la culpa teológica actúa como una señal de la conciencia moral que llama a la conversión.
- Desde la Psicología: Es crucial diferenciar entre una culpa saludable —aquella que genera conciencia del error, deseo de reparación y crecimiento moral— y una culpa patológica, caracterizada por la autocondena excesiva, la depresión y la baja autoestima.
- Culpa vs. Vergüenza: La psicología aclara que la culpa se enfoca en la conducta («hice algo mal»), mientras que la vergüenza afecta directamente a la identidad («yo soy malo»). El Sacramento del Perdón actúa precisamente como una fuerza restauradora que devuelve la dignidad, comunicando aceptación, misericordia y esperanza.
El ponente enfatizó que la conversión y el arrepentimiento son procesos profundos que ocurren en el interior del individuo. Aunque existe un indudable efecto terapéutico en la confesión verbal, el P. Ventura remarcó las diferencias entre la psicoterapia y el sacramento: la eficacia sacramental no depende de mecanismos psicológicos, sino de la acción viva del mismo Cristo a través de la Iglesia. La psicología no puede explicar la realidad sobrenatural del sacramento ni reemplazarlo, pero sí aporta herramientas valiosas para comprender la psicología del penitente y del confesor.
Competencias del Confesor y Cuidado Pastoral Redentorista
Con el sello pastoral que caracteriza a la Escuela Alfonsiana, se destacaron los riesgos psicológicos a prevenir en la práctica del ministerio de la reconciliación, tales como la escrupulosidad, la dependencia emocional con el confesor y la confusión entre el pecado y la enfermedad mental.
Por ello, se resaltó que el confesor redentorista debe cultivar competencias esenciales:
- Escucha activa y empatía: Para acoger la fragilidad humana sin juzgar.
- Discernimiento: Para distinguir entre la culpa sana y la patológica.
- Derivación responsable: Para saber cuándo orientar al fiel hacia un profesional de la salud mental.
Desde el enfoque de la psicología positiva —orientada a las virtudes y fortalezas—, el Sacramento de la Reconciliación promueve el crecimiento moral, la madurez emocional, el fortalecimiento de los vínculos comunitarios y el sentido de vida. Quien se sabe amado y perdonado por Dios desarolla una sólida seguridad interior y la capacidad de perdonar a los demás.
Una Iglesia en Salida que Abraza al Herido
La activa y entusiasta participación de laicos, religiosos y sacerdotes en este segundo día reafirma el compromiso de la Familia Redentorista de ofrecer una pastoral acogedora, preparada e interdisciplinar. Esta jornada nos invita a ser espejos de la Abundante Redención, capacitándonos para acompañar la fragilidad humana con la ternura y sabiduría que San Alfonso nos legó.
Mañana continuaremos caminando juntos en esta VII Semana Alfonsiana, dejándonos enriquecer por nuevas perspectivas que nos acerquen cada vez más al amor redentor de Dios.





