Provincia Bolivia - Perú

Congregación del Santísimo Redentor

Misioneros Redentoristas: Provincia Bolivia – Perú

La formación en la Congregación del Santísimo Redentor

El proceso de formación tiene como fundamento el llamado amoroso de Dios como experiencia de redención, que gradualmente lleva a cada uno a dedicar toda su vida a la persona de Cristo en la Misión de la Congregación (Ratio Formationis 18). La formación tiene por objeto “llevar a los candidatos y a los congregados a tal grado de madurez humana y cristiana que ellos mismos, con la gracia de Dios, puedan entregarse total, consciente y libremente al servicio de la Iglesia misionera en la vida comunitaria de los redentoristas para anunciar el evangelio a los pobres” (Constitución 78). En este proceso los candidatos van descubriendo gradualmente las exigencias del seguimiento de Cristo que dimanan de la misma consagración bautismal y que son corroboradas con mayor plenitud por la profesión religiosa, de tal manera que lleguen a ser auténticos misioneros.

La formación conlleva el desarrollo integral de toda la persona en su dimensión espiritual, humana, comunitaria, académica y pastoral (Ratio Formationis 28). La formación en la Congregación es un proceso para toda la vida centrado en la dedicación a la persona y la misión de Cristo, buscando que los candidatos se configuren con la imagen de Cristo. Han de “aprender a unirse con Él y esforzarse por conocer su misterio integral por medio del estudio científico y sistemático de las disciplinas sagradas y por un conocimiento más profundo de las ciencias que tratan de la persona humana” (Constitución 87).

En el proceso formativo continuado de toda la vida, se distinguen dos grandes momentos formativos: la formación Inicial (aspirantado, postulantado, noviciado, juniorado, ) y la formación Continua (Ratio Formationis 10).

El aspirantado es la primera etapa de acercamiento al proceso de discernimiento vocacional. En esta etapa se busca acompañar el proceso de discernimiento y las opciones concretas de los jóvenes con inquietud vocacional para que el candidato responda, decida consciente y libremente frente al llamado a la vida consagrada redentorista, realice sus primeras opciones y construya los pasos para su ingreso al postulantado.

Esta es la fase en la cual un candidato, a pesar de no haber profesado aún, vive en una comunidad formativa en el espíritu de los consejos evangélicos esforzándose por integrarse progresivamente en la Congregación. Su propósito es el de preparar al candidato para la entrada al Noviciado (Ratio Formationis 10). En esta etapa se busca acompañar al candidato en su primera experiencia de vida apostólica redentorista preparándose a ella por los estudios y la convivencia fraterna. (RFIS. 82). El estudio de la filosofía, en esta fase, contribuye al perfeccionamiento intelectual. También debe contribuir a un maduro discernimiento vocacional, evaluando y confirmando las calidades humanas y cristianas. El Postulantado dura de dos a tres años.

El noviciado es la experiencia inicial de la vida religiosa consagrada, es la etapa central en todo el proceso formativo para la Vida Religiosa Redentorista, que fundamenta el proceso de vida del religioso. En esta etapa de formación los candidatos examinan “con más profundidad si realmente han sido llamados por Dios a seguir a Cristo por medio de la profesión religiosa en la vida apostólica de la Congregación” (Constitución 86).

El discernimiento y la formación espiritual, que se dan en esta etapa, ayudan al novicio a crecer en su amor y lealtad a la Congregación y a aumentar su capacidad para abrazar la Vida Apostólica libremente. El noviciado es el tiempo más intenso para el conocimiento de los principales aspectos de la espiritualidad, historia, misión y vida de la Congregación del Santísimo Redentor. Los candidatos han de experimentar nuestro modo de vivir, conocer la historia y la vida de la Congregación, asimilar su espíritu con la mente y el corazón.

Esta es una fase en la formación durante la cual los nuevos profesos continúan su crecimiento en la Vida Apostólica de la Congregación en una casa formativa y dentro de un ambiente de formación estructurado. Este tiempo es visto como un período formativo en el que el consagrado sigue creciendo y madurando en su compromiso con Cristo en la Vida Apostólica de la Congregación. El programa de formación busca ayudar a integrar los estudios sistemáticos en su vida, las experiencias apostólicas con la comunidad fraterna, e integrarlo todo en la consagración a Cristo Redentor (Ratio Formationis 123).

Esta etapa busca facilitar, para los profesos con votos temporales, una importante experiencia misionera. (Ratio Formationis 130). Esta etapa formativa está directamente orientada a la misión propiamente dicha, el trabajo apostólico y pastoral. Para así fortalecer su opción definitiva, como Misionero Redentorista, antes de realizar la Profesión Perpetua. Es una etapa en la que el profesó puede integrar enseñanzas, realizaciones, desarrollar sus talentos.

El segundo noviciado es un tiempo de preparación para la Profesión Perpetua, que supone el inicio de un compromiso, de por vida, como persona madura humana y cristianamente según la vocación redentorista. Es un programa que se lleve a cabo sea para aquellos cohermanos que hayan discernido su compromiso con la Congregación (Ratio Formationis 141).

Los redentoristas serán misioneros más eficaces en la medida en que vayan adaptando conveniente mente cada día más su propia actividad apostólica y unan a ella más estrechamente una continua renovación de sí mismos: espiritual, científica y pastoral (Constitución 90). Con la formación permanente se busca mantener viva en los cohermanos la conciencia de la necesidad de la formación continua durante toda la vida. Ser conscientes de la necesidad de cultivar una formación constante y actualizada (Ratio Formationis 1531).