Cada 9 de noviembre, la Familia Redentorista en todo el mundo celebra con gratitud y alegría la fundación de la Congregación del Santísimo Redentor, obra nacida del corazón compasivo de San Alfonso María de Ligorio. Fundada en 1732 en Scala, al sur de Nápoles, esta comunidad misionera ha mantenido viva la misión que dio origen a su existencia: llevar la abundante redención de Cristo a los más pobres y abandonados.
El origen: una llamada desde la montaña y desde el corazón de los pobres
La historia de la Congregación comenzó en un momento de aparente descanso. En 1730, exhausto por el trabajo misionero, los médicos recomendaron a Alfonso retirarse a las montañas de Scala, donde el aire puro y el silencio serían un bálsamo para su salud. Sin embargo, lo que encontró allí no fue solo descanso, sino una llamada profunda de Dios a través del sufrimiento de los más olvidados.
Los pastores y campesinos de la zona, marginados por la sociedad y hambrientos de esperanza, se acercaron a él pidiéndole que les hablara de la Palabra de Dios. Aquella súplica marcó su vida para siempre. Alfonso comprendió que no podía quedarse indiferente ante quienes no tenían a nadie que los acompañara en la fe. “Los niños pedían pan, pero no había quien se lo diera”, recordaría después, citando al profeta Jeremías.
De regreso a Nápoles, tras un tiempo de oración y discernimiento, comprendió que debía volver. Y así, movido por la compasión y el Evangelio, fundó la Congregación del Santísimo Redentor el 9 de noviembre de 1732, para anunciar la Buena Nueva a los más necesitados, “siguiendo el ejemplo de Nuestro Salvador Jesucristo”.
Una misión que continúa encendiendo corazones
Desde entonces, el carisma redentorista ha traspasado siglos y fronteras. Hoy, cerca de 5,500 misioneros redentoristas trabajan en 77 países de los cinco continentes, acompañados por hombres y mujeres laicos que comparten la misma pasión por el anuncio del Evangelio.
Los Redentoristas son reconocidos por su cercanía al pueblo, su vida comunitaria fraterna y su entrega apostólica. A través de misiones populares, retiros, parroquias, centros de formación, ministerios de reconciliación y trabajo social, proclaman que el amor de Dios es infinito, gratuito y liberador.
Tal como expresan sus Constituciones:
“Los Redentoristas son apóstoles de fe robusta, de esperanza alegre, de ardiente caridad y celo encendido… hombres apostólicos e hijos genuinos de san Alfonso, que anuncian la redención copiosa de Cristo con la sencillez evangélica de su vida y de su palabra.” (Const. 20)
El legado de un santo que creyó en la misericordia sin límites
La Congregación, inspirada por Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, su icono misionero, continúa el sueño de Alfonso: ser signo de esperanza para los más abandonados.
Junto a él, otros Redentoristas canonizados —San Gerardo Majella, San Clemente Hofbauer y San Juan Neumann—, así como los nueve beatos que siguieron sus pasos, son testimonio de una espiritualidad que sigue viva en cada misión, en cada comunidad y en cada obra redentorista.
Hoy, casi tres siglos después, los Redentoristas siguen respondiendo con fidelidad a esa llamada. Celebrar este aniversario no es solo mirar al pasado, sino renovar el compromiso de ser presencia de redención y misericordia en un mundo que aún clama por esperanza.