LIMA, PERÚ – En un espíritu de profunda fraternidad y oración, los misioneros de la Congregación del Santísimo Redentor concluyeron recientemente su retiro anual, un espacio de renovación espiritual que fortalece su compromiso de llevar el mensaje de la Redención a cada rincón de nuestra geografía.
Este encuentro, que marca el paso firme de nuestra provincia hacia una mayor integración, reunió a los sacerdotes redentoristas de las comunidades del norte y sur de Perú. Bajo el lema de la unidad, los participantes reflexionaron sobre su identidad como una sola provincia que abraza a las naciones de Bolivia y Perú.
Sanar para Servir: El Corazón del Retiro
Uno de los pilares fundamentales de este sexenio ha sido el proceso de sanación de heridas. Durante las jornadas, que se extendieron desde el lunes 26 de enero por la tarde hasta el viernes 30 del mismo; nuestros misioneros profundizaron en la necesidad de la sanación interior como paso indispensable para su misión.
«Hemos reflexionado sobre sanar heridas para poder ayudar a sanar a los demás», se destacó durante el encuentro, subrayando que solo un corazón renovado puede ser instrumento eficaz de la Copiosa Redención.
Una sola Provincia, una sola Misión
El proceso de reestructuración y unificación de la Provincia Bolivia-Perú fue otro de los temas centrales. Los redentoristas reafirmaron que, más allá de las fronteras geográficas, son una sola familia unida por el carisma de San Alfonso.
• El retiro permitió fortalecer los lazos de fraternidad entre hermanos de distintas regiones.
• Se fomentó un clima de unión donde no hay divisiones, sino una meta común: el bien de la Iglesia.
• Los padres de Bolivia, por su parte, se preparan para vivir esta misma experiencia de retiro durante el mes de febrero del presente año.
Renovados en los Votos y la Misión
En este espacio de silencio y reflexión, también hubo lugar para profundizar en los votos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. Estos pilares sostienen la vida de la comunidad y permiten que los sacerdotes, tanto en las casas de formación como en las parroquias y misiones, regresen a sus labores con un espíritu revitalizado.
Con la mirada puesta en el futuro, los Redentoristas regresan a sus comunidades con la alegría de saberse enviados. Su misión sigue siendo clara: ser testigos de esperanza y llevar a todos los pueblos, especialmente a los más necesitados, el anuncio de que en Dios hay una redención abundante.




